Para quienes ya no contamos con la presencia de nuestros abuelos en forma física los podemos recordar de múltiples maneras, como por ejemplo trayendo a colación sus consejos, sus historias, los momentos en los cuales nos consentían e incluso cuando nos regañaban, pero hay otras cosas que también suele caracterizarlos, y era esa singular forma de relacionar todo con refranes.

Quién no recuerda esas simpáticas frases, que inicialmente causaban gracias, a veces ni las entendíamos al principio, pero luego de escucharlas una y otra vez, ya sabíamos a qué se estaban refiriendo. Probablemente, hasta los incitábamos a que nos contaran acerca de esos refranes, que nos explicaran lo que querían decir, especialmente si incluían palabras que solo ellos sabían, porque algunas actualmente ni se usan.

Una infinidad de refranes nos saben a nostalgia, a ese vacío grande que nos dejaron aquellos sabios que insistían en educarnos y ayudarnos, todo ello enmarcado en un impetuoso amor, seguramente por la experiencia acumulada que les impulsaba a inculcarnos parte de  ese cúmulo de conocimientos, que sus propias vivencias les habían marcado a lo largo de su existencia.

Lo cierto, es que mientras los recordemos su legado permeará vigente, y si de paso ajustamos nuestras conductas y actitudes para ser mejores personas, basados en cada una de sus enseñanzas, en donde estén se regocijarán de felicidad por seguir contribuyendo con nuestro bienestar.

Veamos algunos de los refranes más comunes que seguramente escuchamos de los abuelos:

“En boca cerrada no entran moscas”, es muy común que uno de muchacho se metiera en las conversaciones de adultos, y hasta propiciara varias imprudencias, por lo cual, cuando apenas notaban que haríamos una intervención, nos atajaban con ese refrán. Más de uno, probablemente se imaginó con una mosca dentro de la boca si no hacía caso a dicha advertencia.

“Con paciencia y calma, sube el burro a una palma”, con este nos alentaban cuando nos veían ansiosos o frustrados por no lograr algo, por supuesto, todo lo queríamos de inmediato y fácil, pero ellos que sabían que para alcanzar una meta se requiere esfuerzo, dedicación y constancia, nos motivaban a intentarlo una y otra vez hasta lograr el objetivo.

“A buen amigo, buen abrigo”, claro está que no podían faltar los consejos sobre los amigos, siempre preocupados porque escogiéramos a buenas personas.

Para quienes deseen recordar otros tantos refranes pueden entrar a esta guía refranesysusignificado.net