Estamos a pocos días de que mi hija la pequeña cumpla cinco años, no te das cuenta de lo rápido que pasa el tiempo hasta que no ves lo bien que se desenvuelve ya sin ti, cuando ves que es una personita autónoma completamente y que ya no necesita que estés pegada a ella las veinticuatro horas del día. La verdad es que como son los niños de hoy en día es que no podemos decir que unos sean más listos que los otros, porque la verdad es que con cualquiera que hables deja el listón demasiado alto. Los que tenemos hijos pequeños son los que más cuenta nos damos que los niños de ahora nada tienen que ver con los de antaño, que la evolución es mucho mayor, y que el nivel intelectual se sube por las nubes. Y es que para muestra un botón ya que no tenemos que ver como saben ya utilizar los móviles, niños que no saben caminar aún porque son demasiado pequeños, y allí los ves en sus sillitas pasando el dedo por la pantalla del móvil es busca del muñequito que le hace tanta gracia.

En este aspecto debemos decir que somos nosotros los que tenemos la culpa, nos hemos dado cuenta que con un móvil en la mano la comida ya no resulta ser un problema, ya no hay que jugar a que te escondes o te papas la cara para que abra enseguida la boca, ahora con solo enseñarle el móvil al niño le entra un hambre atroz. Se acabaron los ratos de llantos en los que se aburren y les da por llorar y su madre no sabe qué hacer, con desenfundar el móvil el problema está resuelto. Precisamente mi hija era exactamente como os lo detallo, y no era un camino que me gustara mucho, por eso como le encanta pintar, me decante por explotar ese mundo y darle todo lo que a ella le gustara, y como desde chiquitita siempre ha querido una pizarra blanca en su cumpleaños hemos decidido regalarle una, para ello he entrado en la web http://www.pizarras-blancas.es/ donde son especialistas en este tipo de pizarras con el fin de poder comprar la que es acorde a su edad ya que hay muchos modelos entre los que elegir.

Me parece que aún estamos a tiempo de remediarlo, antes de que nos demos cuenta que nuestros hijos están tan inmersos en las nuevas tecnologías que ni caso nos quieren hacer.